Lo solté todo.
🚀 Renuncié a mi trabajo.
💔 Cerré un capítulo sentimental muy importante.
Y terminé viajando a Islandia.
Sí, Islandia. Tierra de fuego, hielo y silencio.
Allí no fui a buscar auroras boreales.
Fui a reconectarme conmigo.
Trabajé como tutor de voluntarios de todo el mundo en proyectos locales. Gente de Japón, Brasil, Alemania o Sudáfrica.
Cada conversación era una historia.
Cada mirada, una lección.
Y entonces ocurrió algo mágico:
descubrí que lo mío era guiar y conectar culturas. Acompañar. Inspirar.
💡Ese fue mi Big Bang personal.
Volví a Barcelona con una certeza:
🎓 me matriculé en Filología.
📚 Aprendí a contar la historia con alma.
🏛️ Me formé como guía turístico.
🏛️ Trabaje con empresas de creaciones digitales de arte y cultura
🎭 Empecé a mezclar historia, arte, vino, gastronomía, urbanismo…
Y lo más importante: personas.
Porque descubrí que cuando unes conocimiento + sensibilidad + presencia, puedes hacer que un paseo se convierta en una experiencia que transforma.